Las elecciones locales en Grecia, ¿un avance de los cambios en el sistema de partidos?

Revisió originàriament publicada a Observatorio Local ideas globales para el gobierno local núm 6.

Autor de la revisió: Lluís Medir (investigador GREL, SGR 838)

Publicación: «The 2014 Local Elections in Greece: looking for Patterns in a  Changing Political System», South European Society and Politics, enero de 2015.Yannis Tsirbas es investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la National & Kapodistrian University of Athens.

SÍNTESIS DE LA IDEA

En mayo de 2014 tuvieron lugar en Grecia, a la vez que las elecciones europeas, las elecciones locales que se configuraban como fundamentales para la legitimación del conjunto del sistema político en cuestión desde 2012. El autor las analiza como «elecciones de segundo orden», aunque lo hace para delimitar el impacto que tuvieron en el sistema de partidos y en las «nuevas formas» de la política en tiempos de crisis profunda y deslegitimación política.

Las elecciones se presentaban atravesadas por una fractura fundamental: los partidos a favor del memorando de la UE, el FMI y el Banco Mundial, y los que no. Los partidos favorables (ND y PASOK, fundamentalmente) aportaron argumentos relacionados con el fin cercano de la crisis y el acabamiento de los sacrificios. Por el contrario, los partidos antimemorando (SYRIZA, KKE, To Potami…) reforzaron aspectos como el crecimiento de las desigualdades y la inutilidad de las medidas de austeridad para mitigar el sufrimiento.

Como muestra de la debilidad de los partidos tradicionales, de los 325 municipios griegos, en tan sólo 45 se presentaron alcaldes con afiliación partidista nacional directa, mientras que en 2010 habían sido 150 y una gran mayoría en elecciones locales anteriores. Además, los partidos promemorando jugaron a la «municipalización» del voto, mientras que los contrarios apostaron por la «nacionalización» como estrategia de campaña electoral.

La participación en 2014 aumentó ligeramente en la primera vuelta y de forma notable en la segunda. Además, se produjo una renovación sin precedentes de los miembros de los consistorios, un 71 % del total de los miembros, y tan sólo ganó la elección el 40 % de los alcaldes que se presentaban a la reelección. Únicamente se eligieron 40 alcaldes de los que se presentaban bajo las siglas de algún partido nacional, de un total posible de 325. Muchos perfiles de los nuevos alcaldes indican un modelo más alejado de los partidos: pragmáticos, exhibiendo sentido común y valores posmaterialistas, más que la clásica división izquierda-derecha. En algunos municipios se observaron candidatos «berlusconizados » y antipolíticos.

El autor también analiza los distintos escenarios de voto para los distintos partidos en función del nivel de gobierno, y concluye que, para partidos como ND y PASOK, la existencia de redes locales históricamente bien establecidas, así como la visibilidad de sus candidatos locales, situó sus resultados en las elecciones locales en niveles parecidos a las regionales o europeas. Por el contrario, partidos como SYRIZA, que no contaba con élites locales consolidadas, doblaron su voto en las europeas en relación con las locales.

Las elecciones locales griegas se caracterizaron, pues, por el incremento de la volatilidad, de los votos en blanco y nulos, así como por la aparición de pequeños nuevos partidos. Los partidos promemorando resistieron gracias a su honda implantación territorial, mientras que los partidos como SYRIZA tuvieron más dificultades para trasladar su discurso a la arena local. El gran recambio de élites políticas, sin embargo, abre la puerta a nuevas formas de hacer política y consolida parte del movimiento iniciado en las elecciones parlamentarias de 2012.

Las próximas elecciones locales españolas podrían reflejar algunos de los patrones mostrados en Grecia en cuanto al ciclo electoral, el anticipo de los resultados nacionales y la implantación de nuevos partidos políticos. En relación con el momento de los comicios y su posición dentro del ciclo electoral general, el artículo apunta la idea de que las elecciones locales de 2014, a pesar de coincidir con otras elecciones y de estar configuradas temporalmente como una primera vuelta de las generales del pasado enero de 2015, mantienen su propia lógica política, mostrando patrones de voto marcadamente distintos según el partido político y la arena electoral.Además, en lo concerniente a la capacidad predictiva de los resultados, las elecciones locales griegas no anticiparon los resultados de las generales de 2015, ni la clara victoria de SIRIZA ni el hundimiento radical del PASOK. Sí constataron la debilidad electoral de los nuevos partidos políticos emergidos de la crisis, a causa de sus dificultades de articulación a nivel local. Finalmente, los resultados de las elecciones locales sí consolidaron con claridad algunas tendencias de cambio profundas de las élites políticas locales, así como la solidificación de los cambios del sistema de partidos griego.

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